Isabel Dombriz – «DANTE»

de Luis Suárez

Sábado, 03 de agosto de 2019, Casal de Cultura de Creixell, Tarragona

Obras de F.Liszt, M.Ravel, C.Debussy, Pedro Mariné y Miguel Bustamante

Presentación del disco conceptual «Dante» de la pianista Isabel Dombriz, realizado para Ibs Classical, en el ciclo Creixell Classic. Misteriosamente, podríamos denominar, que no se hubiese estrenado aún en Cataluña (Dombriz es Barcelonesa de nacimiento y asidua veraneante de la Costa Daurada). Paso a describir la reacción que me supuso la primera escucha de la grabación, hace ya unos meses, ya plasmada en la crítica aquí expuesta.

Todo comienza con «Una Barca sobre el Océano», del ciclo «Miroirs», un óleo apoyado en «reflexiones» sobre destellos aislados de la realidad. Dombriz nos evoca la soledad sobre una célula motivadora de una medida altamente evocadora que presenta un suave gesto de octava nota en la mano derecha contra arpegios apresurados en la izquierda. En sus manos la textura brilla positivamente.

Como hermosamente cautivadora podríamos denominar esta producción discográfica de una talentosa Isabel Dombriz. Partiendo de la figura toscana de Dante y a través de su poemario, nos vemos seducidos por una selección de piezas en él basadas. Liszt ocupa el trono entre los escogidos, emblema del puro romanticismo, además acompañado por otros maestros del piano como Ravel, Debussy, Pedro Mariné y Miguel Bustamante que conocen a la perfección el piano y saben sacarle partido a todas sus expresiones tímbricas.

Se adentra Franz Liszt en el programa con «El Valle de Obermann», perteneciente a su obra culmen «Años de Peregrinaje». Sexta pieza en el primer volumen: «Suiza», la inspiración para la pieza es la novela de 1804 «Obermann», de «Etiene Jeane Senancour», que habla del desafortunado personaje del título, cuyas desgracias lo llevan a buscar consuelo en una zona rural de Suiza. Es la pieza más profunda y conmovedora del programa. Dombriz nos expone con suma delicadez una música cuyo contorno, en su mayoría descendente y de manera apática, pintan una sombría desolación. Durante sus tres secciones los versos desilusionados de la primera mejoran solo marginalmente en la siguiente, interpretada con pasión y anhelo en su hermoso tema. La sección final, sin embargo, trae un estado de ánimo algo más brillante y una sensación de triunfo. Pero el triunfo se mezcla con el dolor y la lucha, al final, en gran medida, se presenta como de naturaleza filosófica para el personaje de Obermann. Dombriz se apoya en una interpretación sólida e irreprochable con energía y belleza en todas partes.

Como intermedio se nos ofrece una virtuosa pieza de Pedro Mariné, «Algarabías», rompiendo el hielo ante la agitación tumultuosa en caídas de acordes en forma de lluvia incesante de logros tímbricos.

La obra que va título a la grabación es la célebre «Dante Fantasía casi Sonata, después de una lectura de la vida de Dante» de Liszt. Figura, cuya existencia también proporcionó la inspiración para la «Sinfonía Dante» (1855/56) y en parte al poema de Victor Hugo del cual Liszt obtuvo su título. Incluida como la última pieza en el segundo volumen de «Años de Peregrinación» (1837/49), en realidad es más fantasía que sonata. Una parte de la música interpretada por Dombriz se desarrolla en un torbellino de confusión y violencia, pasando a una atmósfera efectivamente expresiva, con momentos de gran belleza trascendental (por ejemplo, «escenas de amor» que retratan el desafortunado romance de Paolo y Francesca) para volver a la situación inicial y derivar en una conclusión grandilocuente. El desafío técnico evidente es solventado de manera eficiente con vastas reservas de destreza de intriga y resistencia muscular en bruto de cualquier pianista que espera emerger, como lo hace un Dante al final de Infierno, ileso. Suena ingeniosamente eficaz en ejecución y abrumadoramente evocadora en los momentos de calma.

Miguel Bustamante nos ofrece un retrato del diablo mediante la eficaz forma del scherzo. Brillante y juguetona pieza mostrando el lado más pícaro y desenfadado de nuestro personaje.

Una técnica especial es utilizada para representar las impresiones sobre la superficie del agua de Debussy. Dombriz abre pieza se sutilmente con los acordes que se elevan en el registro superiores emulando suaves salpicaduras.

El disco conceptual finaliza con «Funerales» de Liszt, la pieza  más famosa del conjunto de catorce números: «Harmonies poétiques et religieuses». Lo escribió como un lamento por los tres patriotas asesinados en la Revolución húngara de 1848/49. Pieza evocadora en increíbles fanfarrias y apoyándose en poderosas armonías en conflicto, en situación dramática, hay dos clímax enormes que también requieren poderosas octavas de la mano izquierda. El sentimentalismo y el espectáculo crónico de Liszt no impiden que alcance las dimensiones espirituales más profundas con las emociones oscuras y la austeridad de su período final. La religiosidad se compensa con tres reflexiones poéticas sobre el dolor y la muerte. Bajo una interpretación moderada, Dombriz minimiza los excesos de Liszt en cierta medida y sus sutilezas se refuerzan sólidamente con resultados al buen gusto y, a menudo, más intrigantes de lo que permitiría una lectura más llamativa.

En definitiva, nos encontramos ante un sobresaliente trabajo de virtuosismo y sutileza mezclados en partes simétricas, apoyándose en una técnica asombrosa y firme y a la vez una sensibilidad especial y transparente en los pianísimos, encauzando una bella narrativa poética como bien requieren los compositores escogidos. Dejen de lado, por un tiempo a Jorge Bolet, Leslie Howard, Pascal Rogé o Jeno Jando, entre otros, y sumérjanse en esta enorme pianista. Se quedarán hipnotizados como por el Diabulus se tratase.

Thabela Dúo – Clarinete y Piano

de Luis Suárez

Sábado, 29 de junio de 2019, Casal de Cultura de Creixell (Tarragona)

Bajo un programa variado de rescate de obras olvidadas, como son las de Miguel Yuste («Ingenuidad») y de Juan Bautista Meseguer («Meditación»), se encuadran otras de autores consagrados, como Francis Poulenc y su bellísima «Sonata», Astor Piazzolla y Pedro Iturralde. Todas ellas son un testimonio de la sabiduría y el refinamiento del arte compositivo de sus autores, además de dar una idea del alto nivel de juego que Montava y Álvarez ofrecieron. Montava interpreta con una gran precisión técnica bajo un tono transparente y se proyecta sin ni siquiera un toque de aireación. Tempos uniformes ofreciendo una lectura amplia y madura. Las texturas son claras (sin caer en la mera exhibición técnicamente desafiante). Las melodías de clarinete son llevadas sobre un acompañamiento de piano medido y exigente, llevando la mayor parte de las complicaciones armónicas y motivacionales. Para separar las muchas tendencias expuestas en el programa se requiere conservar el tono de calma para un desempeño exitoso, y eso es exactamente lo que obtiene.  A pesar del poco tiempo que llevan tocando juntos, desde el pasado enero, su interpretación avanza a un ritmo regular, en un desempeño limpio y sensible como este. Se puede calificar como un trabajo ejemplar de música de cámara en el que la naturaleza de la música es profundamente considerada. Buen futuro les aguarda.

Jennifer Ramírez Díaz, mezzosoprano – Elisabeth Mironova, piano – Luis Niñerola Coronado, arquitecto y poeta

de Luis Suárez

Sábado, 08 de junio de 2019, Casal de Cultura de Creixell, Tarragona

Como se ha afirmado con frecuencia, el lenguaje representa la forma más alta de una facultad inherente de la condición humana, la de simbolizar, es decir, de representar lo real por medio de un signo. Semejante sistema de símbolos como lo es la lengua revela un dato esencial de la condición humana: no hay relaciones de conocimiento inmediatas y directas entre el ser humano y el mundo, y tampoco entre ser humano y ser humano. La música y la poesía siempre han estado íntimamente unidas. La música obra en el sonido y el silencio, la poesía obra en la palabra. Sin embargo, las palabras también conllevan sonido y silencio. La música también conlleva significado por sí misma, igual que las palabras. Esta es la estrecha relación que las enlaza y funde. El vínculo entre la sinestesia y expresiones artísticas como la literatura, la pintura y la música es indudable. Si ya se comentó que algunos pintores eran capaces de plasmar canciones en sus obras, también ciertos escritores acuden a este fenómeno en sus versos. La cualidad que poseen algunas personas de percibir asociadamente colores y sonidos, texturas y sabores, números y colores y/o cualquier otra relación inter-sensorial, es denominada generalmente como sinestesia. Múltiples estudios han relacionado patrones sonoros y visuales a lo largo de la historia, tanto a nivel físico como a nivel de percepción. Primeramente, Newton apuntó una posible relación entre las frecuencias vibratorias de la luz y el sonido, llegando incluso a afirmar que la armonía dependía de las proporciones de tales frecuencias. Además, descubrió una proporción similar dada entre las notas de la escala diatónica occidental (mayor – menor) y la paleta de colores comúnmente descrita en el espectro lumínico. Afirmación similar a la que haría en el siglo XX el físico inglés James Jeans al descubrir que la gama de colores visible coincide con el rango sonoro de una octava. Estas teorías físicas en cualquier caso no explican el fenómeno cinestésico, y aunque nos dan una aproximación a menudo certera, al final del día sólo el individuo cinesteta tiene una comprensión certera de sus procesos asociativos. Excepcionalmente el lenguaje artístico permite visibilizar estos mecanismos y hacerlos comprensibles al espectador, hayan o no experimentado este tipo de sensaciones. Usando un lenguaje mucho más abstracto que la ciencia, pero también mucho más certero, la música, la pintura, el cine, la escultura o los videojuegos permiten proyectar de forma directa esta clase de procesos que de otra forma difícilmente pueden ser verbalizados.
Para muchos oyentes, las obras vocales de Gabriel Fauré, Bizet, Debussy, Ravel, etc, personifican la música francesa del enlace entre los siglos XIX y XX, generalmente porque sus melodías lánguidas y sutiles armonías son a veces evocadoras de la música tardía de la sala romántica. Sin embargo, del tardo-romanticismo al impresionismo es mucho más que un juicio tan superficial, demostrando que es mucho más sustancial en contenido que las piezas de piano y canto convencionales de la época, y que las dificultades que uno encuentra en su música son similares a las complejidades de Bach. Las actuaciones pulidas de Ramírez son una prueba de su compromiso de larga data con esta música, y su penetrante comprensión de las expresiones y el arte técnico de revelan niveles de inventiva que a menudo se pierden en actuaciones menos competentes. Por supuesto, Ramírez y Mironova tienen un conocimiento íntimo de la música, y su sensibilidad y control comunican con precisión los efectos que desea, por lo que la música nunca parece descuidadamente sentimental o vagamente esbozada. Hasta en sus interpretaciones nítidas de Händel o Vivaldi, especialmente en puntos donde el contrapunto cromático y las cadencias casi se adentran plenamente al estilo barroco. Junto con los emotivos recitativos de Niñerola, a partir de sus propios poemas (entre las arias y canciones) permitía que la música tuviera una expresión plena, mostrando sobradamente las emociones y los colores que pretendían encontrar con una elegancia poética cinestésica entre arquitectura, literatura y música.

El Alma crítica.

Luis Suárez 
Humanista, crítico y divulgador musical – cultural

Diplomado y Licenciado, con dos Máster por las Universidades de Oviedo y la Complutense de Madrid. Máster en Dirección de Recursos Humanos en la Escuela de Negocios CEREM (Madrid). Cursó solfeo, piano y composición en conservatorio. Trabaja en Constantí Radio, Tarragona, con dos programas musicales: Rock on the Road y Esencias Musicales. Colabora en las revistas de música Ritmo y Tecla 88 como crítico y articulista. Colaboración en programas culturales con la COPC (Colegio de Psicólogos de Cataluña) y laAsociación Cultural VITA.

http://www.constantiradio.cat
www.lateclapianos.com/noticias/category/revista-la-tecla-88/

https://www.ritmo.es

Daria Piltyay y Elisabeth Mironova – Concierto para Piano a 4 Manos

VÍDEO: Concierto a 4 manos

de Luis Suárez

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Recital emotivo entre dos talentosas pianistas rusas con clásicos populares encauzados a agradar a un público global, de todas las edades y más o menos entendidos en el conocimiento musical. Una buena apreciación para comprender las transcripciones de obras consagradas a metas mayores como la escena o sinfónica, es acercar sus obras a todos los públicos, desde el ámbito estrictamente doméstico hasta la ejecución en cualquier tipo de salas y variedad de ejecutantes. Algunas son de los propios compositores originales, como aquí es el caso de Mozart, Falla o Grieg. Otras son de intérpretes quienes hablan de los «grandes artistas cuyos legados no deben dejar que se desvanezcan». Aquí se ha contado con el reconocimiento del público por el excelente trabajo de las solistas acercando ejemplos de obras mayores limitados a unos pocos que «estaban allí», con actuaciones brillantes, ingeniosas, representaciones casi perfectas de la literatura de cuatro manos de los diferentes salones de la época en la que fueron expuestas en su día.

Los trabajos para piano a cuatro manos o dos pianos representan una porción extremadamente pequeña de la salida de Edvard Grieg. El ejemplo que aquí escuchamos son transcripciones. Piltyay y Mironova ofrecen una interpretación bastante agradable, cautivando a los oyentes con un estilo sincronizado. Estas son obras familiares y de fácil comparación con los timbres orquestales originales, más ambas ofrecen una certera ejecución al teclado para dar su propia interpretación reflexiva.

La característica notable de esta presentación de cinco de las veinticuatro «Danzas Húngaras» de Brahms es la forma en que se mezclan las dos pianistas. En las Danzas, enfatizan los frecuentes cambios en el tempo y el volumen, y en todo momento hacen que parezca que solo había un intérprete. Las transiciones tienen un montón de fuego zíngaro, y el difícil trabajo del piano se maneja sin problemas. En este caso la versión original es la ofrecida; las otras versiones de las Danzas son las orquestadas, tanto por el propio Brahms como completadas por varios de sus amigos y contemporáneos como Antonín Dvořák.

La música de Don Manuel de Falla, aunque rara vez involucró una guitarra, a menudo se inspiró en el flamenco y la música antigua de guitarra española y nuestras solistas traducen esta pieza a su fuente original de inspiración andaluza, reduciéndolas a sus esencias y las ejecutan con percusión con equilibrio y un sonido de primer plano que se suma al intenso efecto.

La mayor sorpresa en el programa fue la introducción en el mismo de cinco miniaturas de un ballet infantil, «Chipollino». Obra compuesta en los años 70’s del pasado siglo por la sobrino del archiconocido compositor soviético – armenio, Aram Kachaturian, Karen (1920/2011). Selección de piezas, acompañadas por dibujos animados históricos de producción soviética (1961), basadas en un delicioso impulso rítmico y uso cuidado de tonalidad legible a a receptores infantiles. Todo un atrevimiento argumental en un cuento infantil referido, argumentalmente, a la represión política con metáforas dentro de la «ciudadanía vegetal». Obra del italiano Gianni Rodari (1957) que pasó sorprendentemente la censura de la época hasta convertirse en un texto muy popular. Desconocido por estos lares, resultó muy agradable su descubrimiento.

Terminando el recital con un encuentro galáctico de la mano del celebérrimo John Williams, en un ambiente de cantina acompañando las negociaciones de Han Solo con las fuerzas de resistencia al Imperio del «lado oscuro» del poder.

«Simbiosis Musical» – Noche lírica para barítono y piano

– 17.11.2018 – El barítono Carles Pachón y pianista Berta Brull presentan un concierto con napolitanas y arias liricas de obras de M. Ortega, E. Neri, P. Tosti, S. Gastaldon, W.A. Mozart, E. Granados, R. Soutullo/ J. Vert y F. Moreno-Torroba – Casal Municipal de Creixell (Tarragona) –

de Luis Suárez

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Programa de mano

Aunque la juventud manifiesta de Pachón nos pudiera sugerir caminos de cierta inmadurez, más bien se da todo lo contrario. Desde el primer compás del recital podemos sentir una interpretación toda su fuerza, inteligencia, sensibilidad y alma que distinguen su personalidad musical. Todos estos aspectos citados están plenamente presentes en una expresividad sobre el escenario dentro de voz potente, de bello timbre, joven y flexible y unas interpretaciones frescas y juveniles, llenas de ilusión y talento. Claramente se beneficia de su pasión juvenil y posiblemente sea más exitoso verle en vivo por su exquisita expresividad vocal y corporal, que en posteriores grabaciones a realizar sin duda. Un Ortega, napolitanas y Mozart bellamente cantados y elegantemente interpretados para que coincidan con la profundidad de las palabras y la música que su don artístico sobre el escenario captura de manera tan completa. Según las propias pretensiones confesadas, ambos artistas desean seguir un dúo especializado en el campo del lieder. Un dúo conjuntado a la perfección, joven sí, pero maduro, con un sonido original, limpio y atmosférico. Cada canción, romanza o aria es una buena razón en una inmensidad escénica pura, acompañada de la acústica especial de la sala de conciertos. En la zarzuela se pudo sentir hasta el último beso revoloteando antes de la despedida final. El estado de máxima expresividad e intensifica aún más frente a una audiencia y, de vez en cuando, esta demuestra de manera incansable su entusiasmo ilimitado. Y su voz cálida está absolutamente en la cima de una forma viril, lírica y siempre muy sutil.

«Pavarotti por siempre» – Concierto de homenaje al gran tenor Luciano Pavarotti

VIDEO : J.Jasso & V.Fernandez

de Luis Suárez

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Jorge A. Jasso y Victoria Fernández actuando en el concierto de Creixell, el sábado 28.09.2018

Este homenaje a la gran figura del mítico tenor de Módena, Luciano Pavarotti, se hizo bajo la larga sombra del éxito de una de las más grandes leyendas de la lírica mundial. El programa incluía un poco más de la música que quedó grabada en las veneradas cintas de la DECCA londinense, y que abarca dos de los senderos que él mismo popularizó, como son las hermosas canciones napolitanas y aquellas arias que siguen relumbrando en la historia de la música bajo su voz inconfundible. Jorge Jasso, tenor mexicano (de la bella ciudad de Querétaro) residente de la plantilla del Liceo de Barcelona y poseedor de una técnica depurada bajo el auspicio de un timbre personal embrujador y de largas posibilidades expresivas de un brillo pulido. Todo ello apunta a un recital de categoría elevada, sobre todo si la sonoridad de la sala acompaña. A su vez la interpretación perfecta de Victoria Fernández deja una magia atmosférica que ha sido capaz de compensar cualquier inconveniente, si lo hubiera habido.

Jasso puede no ser tan atrevido en las altas octavas como el genio de Módena, porque su timbre se puede más comparar a otro de los tres tenores, como es José Carreras. Más por otro lado, se muestra como un admirador de Pavarotti en coloratura y expresividad, simplemente soberbias, cantando sus solos con carácter, sentimiento y fervor operístico. Su sentimiento interpretativo está dotado de una tierna, sincera y deslumbrante pronunciación efectiva y realista, sobre todo en la textura dramática italiana, atmosférica, suntuosa y clara. En las propinas la calidad bajó un tanto, sobre todo debido a al fervor del público contagiado por la efectividad de las interpretaciones. Los aplausos aclamados lo dicen todo.

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Dos Bellezas Rusas

– 19.05.2018 – Bess Mironova y Daria Piltyay, obras para 2 pianos – Casal Municipal de Creixell (Tarragona) –

10de Luis Suárez

Quizás la definición en el programa de mano no fuera del todo desacertada: “Dos Bellezas”, mas fue que no solo eran las intérpretes dignas de tales alabanzas, sino también las obras que interpretaban. Dos jóvenes talentosas rusas de la última generación que perfeccionaron sus estudios en el Conservatorio del Liceo con el mismo profesor y que pese a sus discrepancias en cuanto al tipo de época compositiva, que a cada una les gusta más estudiar, mostraron una perfecta conjunción interpretativa en bases a obras acertadas para el lucimiento personal y el agrado generalizado del público.

Una de las “Sonatas para dos pianos” de Mozart que se pueden encuadrar dentro de las “Composiciones felices” que generalmente requieren un grado de virtuosismo, como asimismo se puedes escuchar fácilmente. Obra que suele ser utilizada en el estudio científico que puso a prueba la teoría del “Efecto Mozart”, sugiriendo que la música clásica aumenta la actividad cerebral de forma más positiva que otros tipos de música. Este es un trabajo al estilo galante, ligero, brillante, pero refinado. Mediante un Allegro con Spirito comienzan de inmediato en un tema rápido y burbujeante, seguido por un segundo tema algo más cordal y discreto, adornado con ingeniosas notas de gracia; una tercera sección regresa al espíritu y la técnica de la primera parte, pero sin citar bastante el material anterior hasta el final. Estos son los bloques de construcción del movimiento de la forma de sonata que de manera efectista y coordinada ambas ejecutantes llevaron a buen puerto. El Andante comienza con una melodía aparentemente simple pero muy adornada y un acompañamiento fluido que podría servir muy bien como un aria o dúo en “La Flauta Mágica” o “Cosí fan tutte”. Finalmente, el movimiento Allegro Molto salta fuera de la página con una melodía enérgica. Tema recurrente que une un rondo con una variedad de melodías altamente contrastantes.

Mediante un cambio largo en el marco de tiempo, continuaron con una muestra diferentes cambios estilísticos e idiomáticos, como es la música de Lutosławski, más en concreto sus “Variaciones sobre un Tema de Paganini” que revelan una base melódica y tonal reconocible en su música antigua que la mayoría de los oyentes encontrarán fácil de comprender y reconocer. Interpretación animada y enérgica, y por la complejidad de esta obra, demuestran un dominio total de los detalles y el control de la música. Un buen punto de entrada para los recién llegados a este compositor polacoas.

Piazzolla, al cual se debe la fase final del recital (tanto en cuanto a producción propia como en homenaje ruso al efecto) produjo “Libertango” en 1974. Una especie de canción a la libertad, bajo una transcripción, de las decenas que hay para todo tipo de combinaciones y solistas, comienza con un recitativo extremadamente rápido y ocupado con soporte de bajo. El papel del bandoneón de Piazzolla será perfectamente suplantado por una ejecución ágil y sentimental que pronto toma el protagonismo absoluto para el resto de la pieza, que avanza implacablemente. Después de un respiro muy breve a tres cuartas partes del camino, el material vuelve incluso más rápido y con más consistencia en crescendo. Ejecución compacta, dinámica, e implacable que sucumbió merecidamente con la efervescencia del público.

La magia de Henry Mancini y Audrey Hepburn volvió a inundar la sala en la propina.

Video: Parte final de “Variaciones sobre un Tema de Paganini” presentado en este concierto.

Lujoso concierto «Horizontes musicales»

– 28.04.2018 – Roger Morelló Ros, violonchelo y Fuko Ishii, piano – Casal Municipal de Creixell (Tarragona) –

de Luis Suárez

Pareja juvenil talentosa formada por dos perfiles distantes en nacimiento geográfico, Reus y Tokyo respectivamente, pero muy bien conjuntados bajo un barniz bien pulimentado en las tierras alemanas. En una total entrega y solvencia, que se pudo ver reflejada a todas luces en un programa dedicado al siglo XX, su actitud de amor por la música se viera bien reflejada desde el primer momento por una ilusión contagiada al público. Asimismo, el programa de cuatro grandes de la música, rompedores todos ellos, que ocupan un lugar más que destacado por ello en los tomos de la historia de la música.
La “Suite italiana para violín y piano” es una disposición de varios movimientos de su ballet “Pulcinella” (1919 – 1920). El genio ruso había tomado obras del compositor italiano de comienzos del siglo XVIII, Giambattista Pergolesi, y las reescribió de manera efectiva cortando, alterando y transformando la música en su propio estilo. El resultado fue el primer trabajo de Stravinsky en el que el estilo compositivo neoclásico en sí mismo era el principal determinante de la composición. En 1932, Stravinsky reclutó la ayuda del violoncelista Gregor Piatigorsky para volver a trabajar sobre una nueva transcripción que ha sido la que nos han ofrecido aquí. En esta versión, el orden de los movimientos es “Introductione”, “Serenata”, “Tarantella”, “Gavotta con due variazioni”, “Scherzino” y “Minueto y final”. Morelló e Ishii sacaron todo el encanto de las melodías de Pergolesi y el picante sabor de la reescritura de Stravinsky, lo cual es un tanto difícil ya que la original versión para orquesta de cámara se ve en muchos momentos aquí cegada por una transcripción que oculta brillantes experimentos tímbricos.

A pesar de que representan solo la mitad de una serie de obras proyectadas, las tres sonatas de cámara de Debussy dan testimonio de la identificación en desarrollo del compositor con un proceso musical más abstracto, es decir, menos visual, textual o orientado extra-musicalmente. La “Sonata para violonchelo y piano” (1915), se presenta en tres movimientos. La introducción fue brillantemente abierta con una declaración de teclado en re menor, bien definida armónicamente (una característica inusual en la música de Debussy) y teñida de un color modal, a lo que el violonchelo proporciona una respuesta altamente ornamental. A pesar del escaso metraje del movimiento abarca una gran cantidad de expresiones, las frases musicales se desarrollan y colapsan sin límites claros; como con gran parte de la música posterior del compositor, la distinción entre melodía y ornamentación fue perfectamente oscurecida deliberadamente. La saturación absoluta de la siguiente “Sérénade” (marcada como “Modérément animé”) con los tonos de percusión de los pizzicati del violonchelista fue otro gran hallazgo rompedor para el público parisino de la época. Los pocos pasajes de arco que invaden la textura se disuelven rápidamente, a excepción de un estallido de ritmos de triplete a mitad del movimiento. Los staccati de bajo en el piano sirven para hacer que los insertos de legato melódicos ocasionales sean más potentes. El final, marcado Animé, sigue sin pausa. En 123 compases, es de mayor longitud que los dos movimientos anteriores juntos y una gran parte del peso musical de Sonata se invierte en este movimiento enérgico. Debussy pide que el violonchelo juegue con un personaje “ligero y nervioso”, enfatizando la tensión psicológica. La música se construye a varios clímax, antes de que el dúo haga concluir la Sonata en una ráfaga de gran fuerza efectista de percusión.
Tras el homenaje a Granados, con su última pieza escrita antes de su dramática muerte, el bello “Intermezzo de Goyescas”, pasamos a la segunda parte con obras ya originales de extrema dificultad y belleza, a partes iguales, para ambos instrumentos. De ahí surgió en gran parte el clamor popular, con dos obras del virtuoso del pasado siglo, Gaspar Cassadó y el revolucionario Astor Piazzolla. Tras una lírica “Serenata” el chelo se dispuso a realizar unos brillantes y efectistas “requiebros” al piano, asimismo por éste contribuidos, que no pudo tener una reacción más favorable de cara al público asistente. Piazzolla escribió su “Gran Tango” en 1982 para Rostropovich, siendo estrenado por el mismo en 1990 en New Orleans. Obra que exige gran entrega, representa fielmente la singularidad compositiva de su autor: potencia estética y rasgos únicos que no la hace parecida a ninguna otra; hizo plantearse el género del tango, hasta entonces conocido, con un sonido y originalidad que impacta, fascina. Consigue un lenguaje de estilo único mezclando elementos tan dispares como el jazz, lo clásico, la exploración tímbrica… Al comenzar su música, enseguida decimos: “¡éste es Piazzolla!”.

Arias de Ópera, Canciones, Romanzas y Boleros

– 31.03.2018 Casal Municipal de Creixell –

de Luis Suárez

Interesante dúo de voz y piano conceptual sobre el papel de la mujer como musa de poemas, arias y canciones. Quizás solo se echará en falta alguna mujer en el campo de la composición, aunque no faltaron tanto en el campo citado como en el interpretativo.
Históricamente las mujeres han estado presentes en la historia del arte. Ya desde la prehistoria y la antigüedad encontramos formas femeninas representadas en estatuillas, pinturas murales y cerámicas, por sólo mencionar algunas. Desde la época del Renacimiento, donde la mayor inspiración estaba en el tema religioso, mucho también salía de amores, modelos, lo especial en un desconocido, y desde luego las mujeres. Para muchos artistas estas féminas representaron su razón para crear. Más allá del talento que pudieran tener o no las mujeres artistas, era para ellas institucionalmente imposible alcanzar la excelencia. Si bien ya existieron mujeres artistas que hay que seguir recuperando y echar de un lado el machismo, ya en los primeros años del siglo XX surge en las ciudades un nuevo tipo de mujer, moderna y activa que lucha por una nueva posición. Con la llegada del sufragio femenino y el mayor acceso a la educación, una elite de mujeres participa en los debates del momento. Son intelectualmente activas, autónomas y creadoras.

Bogdanchikova, soprano siberiana, residente en Cataluña, que no solo tiene una calidad y un brillo fascinante, demostrando sonidos majestuosos y nobles para el deleite del escuchante. Su voz iluminó la sala, haciéndola vibrar esos momentos de quietud, dulzura y orgullo noble y femenino y elegancia. Este recital de arias y canciones en varios idiomas, incluidos el de su tierra natal y adoptiva parecen haber causado un buen gusto entre el público asistente. Piezas del mundo del lied universal y llenas de una especial belleza y encanto, estilo entregado con una bella y noble simplicidad.