Chopin y George Sand en Mallorca

Antonia Miller, piano

de Luis Suárez

Lo primero, hemos de dar la bienvenida a Antonia Miller nacida en Alemania en 1994 y que comenzó a tocar el piano a la edad de 10 años.  La gran Martha Argerich, destaco su interpretación, como:  “joven talento, muy prometedor”. Ha ganado en los últimos años una reputación internacional a través de numerosas presentaciones en varios países. Actualmente estudia con Cristina Marton-Argerich en Leopold Mozart Zentrum en la Universidad de Augsburg. También es destacable en su currículum su papel como pianista en la música de cámara. Aquí nos servirá de intérprete de alemán su profesora citada y que tiene el gusto de acompañarnos, Cristina Marton-Argerich.

  • Ante todo, una curiosidad que sin duda habrá usted imaginado nos rodea a todos. ¿Su apellido, guarda relación con la gran Martha Argerich?

En 1999 participé en el Concurso Internacional de Piano Martha Argerich, en Buenos Aires. Después de la final conocí al sobrino de Martha y ahora estamos casados y con un hijo. Formar parte de la familia Argerich es un privilegio y que tengo la posibilidad de poder tener contacto personal, familiar y musical con una gran artista como ella.

  • De nuestra joven protagonista, sé que le gusta la interpretación de genios como Haydn o Mozart, además de, claro está, Frederick Chopin, el gran poeta del piano. ¿Abarca algunos géneros más que el clasicismo y el romanticismo en su repertorio habitual?

Nosotras siempre estamos trabajando nuevo repertorio, como barroco, clasicismo, romanticismo, con afinidad por compositores impresionistas también y hasta repertorio de música contemporánea actual. Otro punto importante que tenemos en repertorio es la música de cámara, y el lied con cantante.

  • Aquí la Srta. Miller dará protagonismo a los “24 Preludios” op.28 de Chopin, protagonista del romanticismo musical, concebidos en el municipio de Valldemossa, Mallorca, donde residió entre noviembre de 1838 y febrero de 1839 anhelando una mejora en su débil estado de salud, con George Sand, su amante, vivían aislados y eso estimuló su creatividad. Además, dio forma a la “Balada nº2”, compuso una Mazurca y una Polonesa, y empezó el tercer Scherzo. ¿Cuál es su opinión ante tan prolífica inspiración de obras maestras en tan poco tiempo; ha visitado usted la zona?

Aún no tuve la posibilidad de conocer esas tierras, pero me encantaría algún día poder visitar esa zona. Evidentemente esas tierras y su amor por George Sand han sido una impresionante fuente de creatividad para Chopin.

  • Ella, trabajó en su obra “Spiridion”, en la cual el protagonista es un monje. En 1841 publicó “Un invierno en Mallorca”, donde describe sus impresiones sobre el paisaje de la isla y el carácter de los habitantes de Valldemossa. ¿Qué papel supone para usted la figura de George Sand en la concepción de las obras que va a interpretarnos?

Para mí los 24 Preludios de Chopin son una obra donde se encuentra su universo lleno de amor, sufrimiento, poesía y virtuosismo. Leer los libros de George Sand es una gran inspiración para mí.

  • Hay muchas grabaciones míticas de estos Preludios, desde los comienzos de la fonografía, incluso de álbumes conceptuales dedicados a las obras citadas, inspiradas en este periodo en Mallorca. ¿Tiene usted alguna versión predilecta? ¿Quizás tiene usted pensado grabarlas más adelante?

Por supuesto me encanta la grabación de los Preludios de Martha Argerich y también una grabación de un concierto en vivo que encontré en YouTube, tocada por Danil Trifonov. Las dos me parecieron espectaculares.

  • ¿Qué próximos proyectos tiene usted en mente para un futuro próximo?

Ojalá algún día tenga la oportunidad de poder hacer una grabación de los Preludios, ya que es una obra que amo profundamente y que los he trabajado y sigo trabajando mucho con ellos. Mis planes de futuro es seguir desarrollándome como artista, tocando conciertos, estudiando mucho y aprendiendo de cada oportunidad que se me presente. Muchas gracias, Srta. Miller por estar aquí y deleitarnos con su arte. Le deseo una feliz velada.

Crítica – Preludios op.28 de Frédéric Chopin

Puede parecer, habiendo escuchado estas intensas y deliciosas miniaturas, que la carrera de Antonia Miller haya estado dominada por la música de Chopin y haya realizado periódicamente interpretaciones de la música de Chopin, incluyendo Nocturnes, Scherzi, Impromptus…, y otras piezas. Con estos “24 Preludios, op. 28”, mantiene las expresiones del maestro en su llama viva y trata la música con una tranquila introspección, de un manera quizá más poética y empática en los contrastes lentos, de una manera que Chopin habría aprobado, evitando muestras excesivas de técnica en los Fortes y rechazando el sentimentalismo gratuito, sin caer en excesivos innecesarios. Toda una señal de crecimiento y seriedad que juega con moderación y control cuando se espera que presuma, y ​​pone la música de Chopin muy por encima de la popularidad que le precede. Logra traspasar la mera filigrana ondulante del appassionato de re menor Allegro que cierra el ciclo “tormentoso” tan rápido como los mejores pianistas del pasado. Y Miller tiene alma romántica; su Lento están bellamente modulados y pedaleados. Promete mucho más en los Fortes, que con el tiempo logrará del todo, donde muestra la juventud del intérprete o ejecutante. A destacar también su ritmo controlado y la simplicidad conmovedora logrando un equilibrio notable y poético, notablemente equilibrado y poético.